domingo, 12 de abril de 2009

ACERCA DEL DISCURSO PEDAGÓGICO

(Notas)

Alfonso Cárdenas Páez[1]


Al parecer, las relaciones entre el lenguaje, la sociedad y la cultura contraen nexos estrechos gracias al discurso pedagógico; este, a su vez, se desarrolla en torno a ciertos conceptos básicos. Por eso, esta contribución trata de poner en común algunos de esos conceptos de manera que puedan servirnos para la discusión que, en torno al tema, hemos venido adelantando. Dichos conceptos son los de discurso, sujeto, código educativo, dispositivo, control simbólico y recontextualización.

A continuación, aparecen dichos conceptos ya en la voz de los autores o en versiones resultantes de las lecturas realizadas en torno a dichos conceptos.

1. Lenguaje y discurso

Para Bernstein, el lenguaje es un campo de estudio necesario para comprender la transmisión cultural, pues por su mediación el orden social se interioriza y la estructura social se incorpora en la experiencia del individuo, a través de las posiciones que este puede asumir como sujeto. De hecho, según palabras de Bernstein, lo que ha inspirado su trabajo es el estudio de las relaciones entre “los órdenes simbólicos y la estructura social”.

El lenguaje es un campo constitutivo de la conciencia y de la conducta del sujeto, como un cierto ‘inconciente’ cultural que se nos impone desde la estructura social.

2. Sujeto
Para referirnos a este tema, nos apoyaremos en el capítulo VIII de Díaz (2001: 203-218), titulado: “Poder, sujeto y discurso pedagógico: Bernstein”. Según lo planteado, el sujeto no es un ente específico, una entidad logocéntrica (conciencia e intención) sino un conjunto de posiciones particulares a las estructuras, distribución y control del poder. Así, en Bernstein, la constitución del sujeto se organiza como voz en la forma como se distribuye el poder; como mensaje con respecto a la estructuración del poder y como articulación entre la voz (poder) y el mensaje (control), la cual se manifiesta en los mensajes producidos y reproducidos por el sujeto.

El sujeto se constituye dialécticamente, entonces, entre el poder y el control, entre el poder y sus manifestaciones. El sujeto se constituye socialmente gracias a las diferencias, ubicaciones y posiciones que puede asumir gracias a la voz que confiere poder a la conciencia y le permite significar y manifestarse mediante mensajes.

Las posiciones del sujeto se producen en el proceso de comunicación como conjunto de prácticas especializadas que generan productos textuales específicos. La comunicación se organiza en torno a reglas de reconocimiento y manifestación que codifican las posiciones del sujeto, desde donde se producen ciertas significaciones.

“El problema del sujeto, en Bernstein, se plantea cuando se subraya el papel de los códigos y de la ideología (práctica ideológica). El sujeto es constituido en relación con el discurso, y es en relación con el discurso que los sujetos son ubicados. El sujeto es constituido en la relación entre distribuciones/posiciones y relaciones sociales” (Díaz, 2001: 212).

La voz es una forma de la distribución del poder. Tener voz es tener poder. Es poder se ejerce ideológicamente. El sujeto como instancia entre la voz y el mensaje es una mediación y esta es una forma de la discontinuidad. La discontinuidad se manifiesta en la heteroglosia social a tal punto que se podría decir que esta es la forma como el poder se invisibiliza haciendo que lo que aparezca sea el sujeto ocupando diferente posiciones y distribuyendo las posibilidades de aquel. Podría decirse, entonces, que el poder está en todas partes gracias a la manera como se apropia de los sujetos.

3. Discurso pedagógico
El discurso pedagógico obedece a un tipo de código elaborado según el cual la escuela utiliza formas para transmitir el conocimiento educativo y sus contenidos, así como sus formas de evaluarlo; este proceso es clave para comprender los mecanismos de reproducción cultural en la escuela.

El discurso pedagógico es un tipo de discurso reconstructivo que se apoya en códigos que regulan la distribución del poder y ejercen el control simbólico.

Según Bernstein, el discurso pedagógico, más allá de sus dimensiones lingüísticas, es un tipo de discurso social producido desde mecanismos de poder y control de las posiciones de los sujetos dentro de órdenes específicos. El discurso pedagógico tiene una función constitutiva de objetos y sujetos pedagógicos, y regulativa de relaciones sociales que controlan, por ejemplo, la producción de textos, temas, significados dentro de ciertos límites impuestos por el poder.

El discurso pedagógico (regulativo e instruccional) es un tipo de dispositivo dominante, constituido y constituyente, que subyace a la regulación de la reproducción cultural y educativa (BB). Es constituido primariamente por otros discursos (campo de producción del discurso) como el de las disciplinas y es constituyente de otros discursos (campo de reproducción del discurso).

“El discurso pedagógica es un principio de control sobre la reproducción del discurso, es una gramática para la generación/regulación de textos y prácticas de reproducción” (Díaz, 2001: 171). El discurso pedagógico no puede confundirse con ciertas realizaciones o con eventos intersubjetivos y tampoco puede identificarse con ninguno de los discursos recontextualizados.

4. Código educativo
Según Bernstein, el concepto de código sociolingüístico se refiere a “la estructuración social de los significados” y a sus manifestaciones lingüísticas en contextos diferentes pero relacionados. “ Mi tesis consiste en que las formas de socialización orientan al niño hacia códigos de habla diferentes que controlan el acceso a significados relativamente dependientes o relativamente independientes del contexto. Los códigos elaborados orientan a sus usuarios hacia significados universalistas, mientras que los códigos restringidos orientan y sensibilizan a los usuarios en significados particularistas; estos dos códigos conducen a formas lingüísticas diferentes y reposan sobre relaciones sociales diferentes. Los códigos elaborados están menos ligados a una estructura particular y conllevan la posibilidad de un cambio en los principios; en este caso, el habla puede ser liberada de la estructura social y adquirir cierta autonomía”.

Dado que son conocidos los conceptos de código elaborado y código restringido, desde allí es fácil pasar a los códigos educativos, como una evolución de la teoría de los códigos sociolingüísticos; mediante ella, se trata de dar cuenta de los nexos entre las relaciones de poder (relaciones de clase) y su papel en el acceso a los sistema simbólicos y su función en el control y cambio de los mismos y, en general, en los límites de la experiencia humana.

Los códigos educativos son principios reguladores del currículum, la pedagogía y la evaluación. Las dos variables que definen dichos códigos son la clasificación y la enmarcación del conocimiento educativo. La clasificación se refiere a los límites entre los contenidos que se enseñan. Una clasificación fuerte indica contenidos separados, y una clasificación débil indica interrelación entre contenidos. Entre tanto, la enmarcación se refiere a las formas de control sobre la manera como se transmite el currículo. Una enmarcación fuerte significa que los límites de lo que se puede y no se puede transmitir están muy claros. En este caso el alumno no tiene ninguna opción sobre la relación pedagógica. Lo inverso ocurre en una enmarcación débil.

Las combinaciones entre la clasificación y la enmarcación definen distintas modalidades de código educativo, es decir, el conjunto de principios subyacentes que configuran el currículo, la pedagogía y la evaluación. Una clasificación y enmarcación fuertes del conocimiento educativo dan lugar a un código agregado, mientras que una clasificación y enmarcación débiles (mayor interdisciplinariedad y mayor flexibilidad en la interacción profesor-alumno) dan lugar a un código integrado. Bernstein presenta los códigos integrados como potencialmente emancipadores, puesto que proporcionan autonomía y capacidad de crítica al individuo.

Gracias al análisis de la clasificación y enmarcación de estos códigos, Bernstein logra mostrar las interrelaciones entre las propiedades organizativas y las propiedades del conocimiento, pasar del nivel de análisis macro al nivel micro, relacionar los patrones internos de las instituciones educativas con los antecedentes sociales externos de tales patrones y considerar los problemas de la estabilidad y el cambio social.

El código agregado es, según Bernstein, el más extendido en los sistemas educativos, y solamente se encuentran indicios de cambio de códigos en algunas escuelas. El paso de un código agregado a uno integrado, se expresa en una alteración en la clasificación y enmarcación que implica a su vez, una alteración de las relaciones de autoridad existentes.

En definitiva, la sociología de la transmisión educativa nos ofrece instrumentos para comprender la relación entre educación y sociedad, mediante el análisis de las probabilidades de acceso de los distintos grupos sociales, la incorporación de la cultura dominante y los contenidos respectivos de las relaciones entre el poder y la pedagogía.

Gracias a Bernstein, además, es posible comprender los mecanismos a través de los cuales se instala la desigualdad a través de la transmisión educativa, sino la manera cómo actúa dicha transmisión sobre diferentes receptores. Según Díaz, “La escuela impone y desarrolla el orden de significados universalistas mediante los controles que impone sobre la organización, distribución y evaluación del conocimiento” (En: Introducción a Bernstein).

5. Dispositivo
Un dispositiva es un mecanismo regulador y articulador de relaciones; es un regulador simbólico de los sujetos en cuanto a su constitución, posición y oposición; es un sistema de reglas que instituye la gramática del discurso pedagógico y, por tanto, es condición para la transmisión cultural en términos de legitimidad.

El concepto de dispositivo pedagógico es un aporte metodológico cuyo propósito es analizar el papel del discurso pedagógico en la transmisión cultural, en términos de producción, reproducción y transformación cultural en el seno de la sociedad. El dispositivo se realiza a través de dos formas: el discurso pedagógico y la práctica pedagógica y su propósito es garantizar el contexto, la interacción, la producción, la reproducción y la transformación de la cultura. .

El dispositivo pedagógico se refiere a la gramática inherente al discurso pedagógico que consiste en un conjunto de reglas para la realización de formas específicas de conciencia: las reglas de distribución, de recontextualización y de evaluación. Estas reglas están ordenadas jerárquicamente, de modo que la regla de distribución regula la regla de recontextualización, la que a su vez, regula la regla de evaluación. Así, el dispositivo pedagógico puede ser considerado, por una parte, como un regulador simbólico de la conciencia para la selección, creación, posición y oposición de sujetos pedagógicos y, por otra, como la condición para la producción, reproducción y transformación de la cultura. El dispositivo pedagógico siempre se encuentra entre el poder, el conocimiento y las formas de conciencia (Bernstein, 1994).

El dispositivo opera a través de códigos cuya gramática contiene los principios de distribución del poder y control que son intrínsecos a las relaciones de clase que son relaciones sociales y de comunicación, reguladas por principios como el de clasificación (división social del trabajo) y de enmarcación (conocimiento y comunicación).

6. Control simbólico
Uno de los factores que está presente en la teoría de Bernstein y, en particular, en la teoría del sujeto, es el control; el control es una de las manifestaciones de la estructura del poder en cuanto regulador de los procesos sociales.

El control simbólico tiene que ver con agencias (familia y educación, por ejemplo) que lo realizan y es una manifestación del principio de control que ejerce todo poder. El control se ejerce a través de los códigos, al punto que se puede afirmar que un código es “un regulador simbólico de la conciencia que condensa en su gramática la distribución del poder y los principios de control. Es mediante los códigos que una lógica de transmisión/adquisición se regula, que una experiencia particular se produce y que una identidad social específica se legitima” (En: Introducción a Bernstein).

7. Práctica pedagógica
En la escuela, se crean ciertas relaciones sociales de índole pedagógica que se institucionalizan a través de prácticas pedagógicas. La enmarcación, como principio que subyace a la comunicación y que se refiere a las relaciones de poder y a los límites de la interacción, es el principio que regula dichas prácticas. Las prácticas constituyen, regulan y relacionan las posibilidades de los principios comunicativos: interaccional y locativo. En la escuela, entonces, la enmarcación se refiere a la selección, secuencia y ritmo de la transmisión cultural, tal como estas operan en las prácticas comunicativas típicas de la relación pedagógica.

8. Recontextualización
El discurso pedagógico es un medio de recontextualizar o reformular un discurso primario (de las ciencias o disciplinas, por ejemplo) para llevarlo al plano educativo, mediante la comunicación pedagógica. La recontextualización se manifiesta en la resignificación de un discurso que, según Bernstein, obedece a “un principio de desubicación, reubicación y reenfoque de otros discursos especializados, que los pone en una nueva relación recíproca e introduce un nuevo ordenamiento interno temporal”. La recontextualización parece ser, entonces, el proceso básico del discurso pedagógico, proceso que se realiza en torno a dos órdenes: discurso instruccional y discurso regulativo. El papel del primero es regular el desarrollo de competencias y capacidades, mientras al segundo le corresponde regular la forma como se construyen el orden, las relaciones y la identidad social.

[1] Profesor e investigador del Departamento de Lenguas de la Universidad Pedagógica Nacional.

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